miércoles, 27 de mayo de 2009

::::R.a.M.a::::


si van...lleguen como a las 12:30..(medio dia y medio)...saludos

sábado, 23 de mayo de 2009

porfin

...y has pensado que probablemente este sea el útimo respiro del planeta y toda su caspa?
...eso significaría que su exhalar sería el deshaogo más tremendo de toda la historia...
...pero sigo sin entender porqué tubo que pasar así....
...porqué esta raza de animales insignificantes, que se creen no se qué, robó, mató, consumió más de lo que necesitaba sólo por un "principio" llamado capitalismo...
...porqué si somos la especie que piensa, nunca pensamos en el futuro....en que todo lo que hacíamos nos llevaría a la destrucción...
...bueno...son algunas de las cosas que pienso cuando miro ese asqueroso cielo gris, ese triste río café, esas tierras cubiertas de asfalto, ese asfalto cubierto de cemento, ese cemento cubierto de basura, y esa basura cubierta de humanos....

humanos...

lo que sobra en este planeta...

y si estás esperando el momento para actuar...
y si crees que todavía es demasiado pronto...

bueno...te diría que "demasiado pronto" es ahora, porque estás parado sobre tus palabras...y ese "demasiado pronto" se va quedando atrás....y estamos sobre el punto en el que nos arrepentimos...pero solamente porque estamos muy cerca de desaparecer....porfín

jueves, 21 de mayo de 2009

:::Niebla verde que aunque es niebla, deja ver más claro cuando tiembla:::

Los pies se me elevaban. E·ra como si una fuerza sobrehumana me sujetara de los tobillos, los arrastrara hacia atrás y me suspendiera hasta perder mi centro de masa.


Mi torzo, mis brasos, mi cabeza, mi cuerpo entero no entendía de leyes gravitatorias. Varios universos me separaban de la tierra sucia, de la tierra real, del sistema estructurado en el que nos hemos sometido a habitar. Me mantenía flotando en el éter luego de que el humo se escapara por entre mis labios secos de serenidad, dejándome un sabor a rebeldía en la boca, un olor a condimentos ilegales en el cuerpo y un aire cálido que me entumecía los tímpanos cada vez que el profundo y delicado sonido del bombo retumbaba en los audífonos.


El potente y limpio golpe que obligaba a mis miembros a desprenderse, me atravesaba como un rayo desde el centro de mi cráneo hasta la plánta de mis pies, en donde la vibración actuaba siguendo al confortable pulso, insitándolos a pisar el cemento fuertemente cada vez que el ritmo caía en el bombo a piso.




La mezcla de los sonidos de libertad y redención con el milenario ritual en honor al cáñamo y su efécto considerado mortal y anti-social, era un santo remedio, una hermosa terapia, un chorro tibio de morfina directo a la vena, un beso sincero bajo el firmamento primaveral.




Evocaba ensimismado todos esos eternos segundos bajo la influencia del tiempo mal gastado, del tiempo muerto. Pensaba también en todas las historias falsas que han convencido a la gente de que somos una mala influencia, que somos la gente que no acató la ley de la sobriedad. Esos cuentos que me sabía de memoria, que había escuchado una y otra vez, y que buscaban provocar en mi un rechazo inmediato hacia mi paz momentánea. Preferí cambiar una posible esclavitud eterna que me amarraría a un cilindro de humo, por una paz plena pero momentánea.




Mientras tanto, el cielo anaranjado se desvanecía entre nubes de polución, y yo apoyaba mi cabeza en el hombro de la luna.

































jueves, 14 de mayo de 2009

?¿?¿?¿?¿?

algunas ecuaciones y raíces cuadradas en el escritorio hecho carbon...

configuraciones de valencia, jauls, homocigotos recesivos, ecclesias, conectores y "love of my life's"...

creo que no entiendo nada...

martes, 5 de mayo de 2009

Que Chucha ?

es terrible ver la diferencia de peso en la balanza...
saber que hay gente que por un hecho ageno a tí, tiene la facultad y el derecho de suprimirte sin razón alguna...gente que cuando se ve acorralada intelectualmente, recurre a su puto poder divino....


por la hija de perra madre del cabrón jesucristo y todos sus putos actos bíblicos...que rabia me da esta basura mierda...

ni los desahogos me salen a esta altura...tengo un nudo en la garganta y una bronca encabronante trancada en el estómago...

qué gripe porcina, fiebre de no se que chucha, reggaetoon, perreo, ponceo, pasta base, marciano, sake, cogoteo, bomba atómica, armas de destruccion masiva, vegetarianismo, fascismo, nacional socialismo, frei, piñera, jerusalen, titanic, pearl harbor...conchatumadre...lo que mas me caga a esta hora es la puta injusticia natural...

todos los otros bichos culiaos nacen, comen y se viran a vagar por ahi...
no..uno tiene que wear bajo techop ageno por lo menos hasta los 18, y aguantar que te saquen en cara que te alimentan, que te pagan el colegio...y que wea po mierda...si toi obligao a estar en esta puta casa...no se me permite trabajar ni traficar drogas...como chucha me pago yo las weas....

ya mierda...

los dejo reflexionar estupideces en vez de pensar weas importantes...

sábado, 2 de mayo de 2009

tanta decadencia...



y tu puta amistad de cartón?

y tu hermana paraplejica?

y la vez que te limpié el witre?

y la vez que te rompí esa wea de vidrio?




perdí la dignidad

jueves, 30 de abril de 2009

Vivan las Putas:::


Se desprende un orgasmo en francés, y cuando la hoja cuadriculada llena de promesas se termina de volver cenizas, mis manos no esperan secar mi cara con rimel corrido por las lágrimas. La falda corta cada vez me queda más estrecha, mi ombligo se aleja de mi espalda, mis caderas gastadas crujen con cada movimiento, estan cansadas de parir, y los efectos de la vida que nunca pude llevar se evidencian en mi rostro matusaleno, en mi voz de tetera oxidada, en mi olor a sexo barato entre sábanas eyaculadas, en mi lucha perdida contra las palabras sinceras ("puta"), en mi fracaso predecible contra el destino que siempre conocí, acepté y me esmeré en cumplir sin intervenir demasiado. Por mientras, el incienso se quema al revés, y entra otro viejo gordo con olor a dólares y testosterona sedienta.


lunes, 27 de abril de 2009

RedundanciaSs

Hoy sé que el motivo de mi existencia, a mi, el producto de mi motivo, me provoca la inminente muerte, y sin embargo vivo, muero mi existencia sin pensarla, y no termino de vivir mi muerte, porque sólo muero cuando el motivo de mi vida me arrebate la existencia....

sábado, 25 de abril de 2009

PrevaleceR

y me fui a la mierda...

y el árbol no para de llorar sus brazos,

y al mar no le dejan de doler las entrañas,

y la tierra no espera que le froten la espalda,

el agua hirviendo me quemó la yerba,

y la bombilla de metal me quemó la boca,

pero las paredes no dejan de escucharme,

pero las ventanas no dejan que las abra,

y la television me mira sentado en el sillón,

y hago un retrato a carboncillo de una cámara fotográfica,

las plantas me riegan y los platos me lavan...

y me fui a la mierda,

y un asesino me mira con cara de pena,

y me compadezco,

y un humorista hace su función,

y estoi sentado en primera fila,

y hace sus gracias,

y no me provoca risa,

y lo miro con sueño,

y me mira con nervios,

y me fui a la mierda....

y las sábanas no se lavan solas,

y la cama no se hace,

y nunca entiendo porqué siempre al volver está esa misma foto en el velador,

y nunca entiendo porqué siempre escucho la misma canción que no me gusta,

y nunca entiendo porqué siempre termino escribiendolo...

y me fui a la mierda...

y esta vez es enserio

miércoles, 22 de abril de 2009

Mierda!

Ya me dio la wea de nuevo por la rechucha...esque no puedo evitar pegarme unas putias...es de verdad el mejor calmante...

ahora no tengo nada puntual de que quejarme...¿y qué tanta wea mierda?..si la wea de blog es pa puro poner weas idiotas...

me bajó la idiotez y quiero chuchear

asique aquí voy:

Que hermoso es levantarse a eso de las 6:15 a.m, después de dormir 6 putas horas wn...sólo 6 horas...y seguro me despierto con musica clásica, con una mina al lao o con un beso maternal...niuna wea...me despierto con un sonido de mierda terrible fuerte que me hace recagar los oídos y pa mas remate, en la puta oscuridad de mi pieza, no soi capáz de encontrar el aparato culiao y apagarlo, estoi como cinco minutos buscando la cagá de despertador...después a prender el cálefont...o como se escriba la wea...puta la wea pajera...hay que estar apretando como 1 minuto la cagá de perilla porque sino la wea no prende...que wea mas hija de puta...además en boxer...recagao de frío...de ahí...media hora regulando la cagá de ducha, que si no está muy caliente, está muy fría...cuando me logro meter, alguien me golpea la puerta del baño y grita: "¡Mucho tiempo!'"...por la cresta la wea desagradable...me salgo too cagao de frío de la ducha...me seco, me visto, me como alguna wea que encuentre por ahí en la cocina, pongo el agua a calentar y me voy a lavar los dientes...después, cuando se calentó el agua, la pongo en el termo y después meto la comida al microondas...cuando se termina de calentar la comida...le boto el agua al termo y le mento la comida caliente...después meto el termo a la mochila, meto los cuadernos, me despido de mi viejo y me voi...

Después en el paradero, aparte de esperar la puta micro como 20 minutos, me doi cuenta de que no heché ni tenedor ni cuchara ni niuna wea...por la chucha..¿cómo puedo ser tan aweonao?...ya no me puedo devolver porque está pasando la micro...llena pa variar...

el hijo de perra del chofer grita: ¡Cuidao con la puerta po miijo!...puta la wea...cómo chucha voi a tener cuidado si voi colgando de la wea y con cuea me puedo afirmar de un fierro culiao too enclenque...por la cresta que da rabia...pa mas remate el hijo de puta para en toos los paraderos siendo que la wea de mrico va llena...que hijo de perra más cabron...

después llego tarde al colegio...y tengu que vancarme a la puta de la manzur que me diga: "¿podría ser menos ordinario mijito?"....

que zarta de pulánimes bastardos...

no importa...hay que esperar a que otros hagan la revolución por nosotros...

:::::Y Otra Mas::::::

parche en la oreja y mucha sangre por el suelo...

bueno...

esta es la historia del loco perfeccionista que se estaba afeitando...y en un descuido...se cortó toda la oreja izquierda...sin hacer gesto ni ruido alguno movió la cabeza para verse el costado sin oreja, luego la volvió a girar pero hacia el otro lado para poder verse el costado que tenía oreja...con toda la calma que una persona puede llegar a tener, puso sus manos a cada lado de su cabeza...en donde deberían estar las orejas, pero solo sentia la derecha...y ya que no podía volver a pegarse la oreja izquierda, manteniendo la serendidad, tomó la navaja y se mutiló la que le quedaba...

claro...para emparejar las cosas...

domingo, 19 de abril de 2009

:::Lo Que Se Es:::

basuraaaaaaaaa y mucho neopren pegado en los pulmones adolecentes...

pornografía 3 veces al día, un historial lleno de tetas, vaginas y anos....13 años y unos callos amarillentos en las manos...

promedio bajo el 5,5 y olor a axila la mayor parte del tiempo....

reggaetoon en el pendrive y semen en los boxer que deja ver por sobre el jeans caido...

duerme por las tardes y por las noches se pega al FX...


Pasados algunos años no va a salir nunca del juan 23 y va a ser pero seco pa la makoña, pal raspao de muralla y pal vino en caja...o talvez pa la pasta...


a los 16 ya es papá...


o tal vez está en algun movimiento artistico...mm...talvez...

o talvez deportivo....oooh

o talvez le gusta leer...interesante....

quizás es estudioso...que hijo de perra?....no...es un niño aplicado....


bueno....pero no es nada de eso...es un pobre weon prepotente, chorizo al peo, bueno pa apuñalarse la guata y apatotao...


mira al weoncito...ya se esta masturbando


lunes, 13 de abril de 2009

Una Mano Gigante Me Aprieta El Esófago Con Una Fuerza Sobrehumana

toi harto de toas las mierdas de la vida cotidiana...

ver que una de las personas mas importantes de mi vida se viró pa la cresta y que la veo cada dos meses...y en el fondo...no me importa porque por más que intento que me afecte...no ocurre...y me es mucho más cómodo que viva ahí y no acá cerca de mi...luego me torturo la puta mente porque me llega el remordimiento de ser un maldito cabron sin corazon...

toi mas que cansado de tratar too el dia con cabrones que creen que son brillantes...que son toos sabiondos y que a fin de cuentas se enredan en sus propias palabras...que por cierto tienen más que ensayadas..las dices todos los años....todas las semanas...los mismos argumentos..los mismos ejemplos...y creen que uno es idiota que se traga cualquier mierda que hablen...y luego si uno pone en duda algo te mandan a la mierda...

toi hasta las weas de tener que esconder una realidad mas que común....

toi pero hasta las pelotas de tener que cargar en mi mente con una historia bastarda en la que se ve involucrada otra persona...la que crei sentia lo mismo que yo...toi chato de verla toos los putos dias y de tener que mirar pa otro lao cuando por inercia la miro a los ojos...toi pero bastardamente cansado de la hipocresía de la gente...no comprendo como chucha los discursos cambian...como chucha pude creer que la wea iba a ser piola, que demas que podriamos haber seguido hablando como gente normal...pero no...y en vdd es lo que menos me preocupa...

toi pa la caga de irritao de tener que ver todos los putos dias a los mismos meketrefes culiaos retrasaos que hablan como idiotas..ke escuchan esa wea de sonido culiao que le hacen llamar reggaetoon y dicen que la wea es MUSICA...por la chucha...que manada de estúpidos de mierda....


toi harto de las asambleas...mandadas por los mismos cabrones sin cerebro...y por puro que hablan lindo los hijos de perra...dicen "ley"...o "democracia" o " constitucion"..o "derechos"...y toos los otros weones se la tragan...que chucha esos culiaos...toi chato de su altaneria culia...
prefiero la irreverencia...me cago en toos esos culiaos penes...

y por ultimo...me disculpo con la gente que suele leer esta cagá...porque tambien estoi harto de escribir con palabras culias que suenen bien..porque al final...escribiendo como razono(que es como estoi escribiendo ahora) es como me descargo mejor...

si al final de cuentas espero tooa la puta semana a ke sea viernes pa poder ir a tocar y liberarme de toa esta mierda a la que odio..me descargo...y el sabado y domingo vuelvo a odiar todo hasta el otro viernes...

sábado, 14 de marzo de 2009

Naufrago de Otoño

Al despertar, el niño se encontraba abrazado a su laúd en medio de un biznagal seco.
No se distinguía bien si era de mañana o de tarde porque la luz era muy tenue y estaba lleno de nubarrones oscuros.

El niño se levantó de a poco y se apoyó el cuerpo del laúd en el hombro.
Miraba en todas direcciones con una calma impresionante, ya que estaba en el lugar más recóndito de todos. Más lejano que la utopía, más escondido que las minas de Salomón, más incógnito que los secretos que guarda el subsuelo y más imposible que un frangente diluvio desértico.

Entre las enredaderas de espinos, el niño vio a un desnudo hombre matusaleno que palabreaba su vida en un bordoneante discurso.

El niño se sentó y admiró al viejo milenario que gritaba al cielo la historia que lo seguía y que no lo dejaba en paz.

Un vuelo pasajero llegó y se entrometió en sus sesos, le estremeció la vista y le nubló el raciocinio justo cuando empezaba a reaccionar su reloj interno que se daba cuenta de su tardía vetustez irreparable.

Su relato se ahogó en una profunda inspiración que mantuvo sin expirar.
Sus pupilas se dilataron, su pelo blanco se tiñó de luto para el funeral, y su puño izquierdo se apretó alrededor de una rama del espino y dejó que su sangre hecha vinagre cayera por el tallo hasta antes de la tierra seca, donde se evaporó dejando un humo morado como rastro de su existencia.

El niño no trató de acercarse, ya que entre él y el occiso había un mar de espinos confabulados para estropear el paso.

Vio como el viejo se desvanecía entre las difusas luces traídas por una llamada desesperada de auxilio y no volvía a formar parte del paisaje febril.




Volvió a ponerse de pié, y esta vez tomó maternalmente al laúd entre sus brazos.

Emprendió su rumbo a cualquier dirección, pero con el cuidado de no tropezar con las ramas, esquivando las quebraduras terrenales, mirando muy bien por donde pisar y con el merecido respeto que le exigían las espinas.

Seguía su intuitivo sendero sin prisa, cuando a lo lejos vio llover con tanta fuerza, que se escuchaban los azotes del agua contra la tierra, y se levantaba polvo por el remezón que produjo el choque entre los elementos.

La lluvia se comenzó a trasladar como una estampida furiosa hacia donde estaba el niño desamparado que solo atinó a ponerse en posición fetal protegiendo su laúd.

La lluvia se detuvo unos segundos y eso le dio tiempo para correr y meterse entre un espino denso que había cerca, y ahí quedó…

Lloviéndole las manos, goteándole los ojos, rogando por su libertad, orando por su asunción divina.

Llovió varios años.

Los primeros meses en que el niño estuvo inmóvil entre los largos y finos brazos del terco espino vengativo, sufrió la furia de la lluvia y gozó con las escampadas momentáneas que le brindaba el clima.

El laúd por su parte, se fue pudriendo de a poco porque se dio cuenta de que era inútil en ese penoso escenario agonizante, y así se fue alejando de a poco del brazo del niño. Primero, aprovechó un pequeño flujo de agua que pasaba entre su madera con encajes y el pecho sangrante del niño, y se escurrió así hasta el suelo, donde el niño alcanzó a agarrarlo por el clavijero. Después, mientras el niño dormía, fue soltando sus cuerdas desde las llaves para soltarse de la mano juvenil y sin callosidades del niño que caminaba hacia su sexta primavera, por lo tanto aún no descubría la magia milenaria de la masturbación. Ya completamente liberado del niño, el laúd se encontró tirado en el barro, a pocos centímetros de donde su amo descansaba con el cese de la tormenta, y cuando volvió a llover, se fue deslizando con el movimiento del lodo. Así avanzó varios kilómetros a la deriva, soportando choques con piedras, golpes y quebraduras por las empinadas bajadas de cerros, y alguna que otra cuerda rota que se quedaba enganchada en las puntas afiladas de las espinas.

Al despertar, el niño no advirtió la ausencia de su compañero, de hecho, no entendía porqué se sentía tan cómodo. De pronto tenía más espacio y hasta se podía ladear cuando se aburría de su posición, pero seguía prisionero de los árboles espinosos. Este nuevo exceso de espacio se debía a que el laúd medía más o menos la mitad que el niño, y en esos últimos meses se había vuelto en un estorbo.

Solo cuando terminó el otoño y volvió renovado el invierno del siguiente ciclo, el niño se dio cuenta de que el laúd estaba desaparecido.

Varios millones de kilómetros más allá, el laúd sufría con el rigor del tiempo, y le pesaban cada vez más sus maderas hinchadas de agua. Como una anciana que pierde su último diente, o como un hombre en su último día antes de casarse, el laúd sintió romperse su última cuerda. Estaba varado en una charca de lodo, cuando sintió un escalofrío en el mástil, luego se escuchó un trémolo en su cuarta cuerda (la última), como un zumbido, un monólogo de la cuerda solitaria, y por último, le escuchó decir “adiós” por última vez. Su mitad superior (Hacia el clavijero), quedó suspendida e inmóvil, mientras que su mitad inferior, se retorció algunos minutos en el fango como la cola recién cortada de una lagartija.

Lloró la perdida toda la eternidad, y se pudrió más rápido de lo que se podía esperar.

En su lugar, viarios meses después, creció un árbol de cuerdas negras en Sol.






Al cabo de 5 años, cuando el niño ya había descubierto el manjar divino de la autocompasión sexual, las ramas del espino lo dejaron caer a la tierra seca que alguna vez le arrebató al laúd, y quedó libre. Pasaron otros dos años para que aprendiera a caminar de nuevo, y cinco más para que se atreviera a andar por ese terreno árido que lo había visto crecer.

Soplaba un viento que partía en el sur y se quebraba hacia el oeste, arrastrando consigo mucho polvo, hojas secas, arena, y un insipiente sonido de violines que interpretaban la trova de la pena.

El horizonte estaba triste. A veces dejaba escapar un suspiro solitario que se incorporaba al viento y desaparecía a la distancia dejando un hálito con olor a bronca reprimida. Por las tardes anaranjadas se le escuchaba llorar en silencio, se podía distinguir el sonido de la lagrima que no cayó, la profunda inspiración y su largo exhalar de ballena encallada.

La tierra tenía calor. Se sacudía levemente para desprenderse del polvo y del hollín que le cubría la espalda, y los desechos de sus remezones eran acogidos y bienvenidos por el viento que luego se los llevaba hasta el horizonte.

El niño llevaba caminando varias semanas que de a poco se hicieron meses, años, decenas, siglos, milenios, y finalmente segundos que se restaban del cronómetro.




Tiró el último madero seco de espino sobre las brasas agonizantes que lo encontraron en su rumbo barlovento por las sierras desérticas.

Fue una hoguera de un radio de dos metros y sirvió para hacer señales de humo de marihuana a los viajeros perdidos, pero nunca nadie llegó a ver la danza bohemia y a la vez solemne de sus llamaradas verdes, y por ende, nadie logró jamás desentrañar el conocimiento que poseía.

Cuando el hombre que alguna vez había sido niño intentó revivir el fuego desde las sobras de la ancestral fogata ya carbonizada casi en su totalidad tirándole el madero, tuvo que esperar varias horas para que las brasas recobraran sus fuerzas anteriores.
De repente, una incipiente llama verde que había aparecido sin que el lo notase, recorrió como espiral toda zona de la hoguera en poco más de un segundo y se apagó cuando llegó al centro.

Hubo un par de segundos de silencio suspendidos en el aire, y luego, como una explosión de ira reprimida, se encendió entera frente a la insignificante criatura hecha a imagen y semejanza de su creador supremo.

El hombre, quedó perplejo mirando el colosal fuego que le inspiraba un sentimiento de devoción celestial.

En sus ojos se retrataba el movimiento hipnotizador del elemento ignoto que le había faltado siempre.

Sin hablar, evocó su pasado lejano, antes de la hora incierta que lo hizo despertar en medio del biznagal, con la mirada estática en el centro de la hoguera, y si sin quererlo, ante un descuido de voluntad, se fue acercando de a poco al ardor caliente, tan caliente que le llegaba a parecer hielo, y en un momento se acercó lo suficiente como para que fuera tarde. Las llamas lo iban amarrando con caricias estafadoras mientras sin darse cuenta se seguía acercando. Le laceraban la piel, le quemaban el pelo, los ojos, sus manos de gigante, sus harapientas ropas. Finalmente el fuego se consumió antes de que el ser que alguna vez había sido hombre, quedara completamente carbonizado.

Es curioso que durante todo el ritual, el engendro no haya emitido sonido alguno. Ni de gozo ni de dolor. Tampoco cerró los ojos en ningún momento.

Al día siguiente, amaneció este ser en condiciones que solo dios ha visto dentro de su edén de discriminaciones. Su cabeza completamente calva, sus brazos, piernas, su tronco estaban cubiertos de sangre seca. Emanaba de su cuerpo el terrible olor a descomposición en vida, y se encontraba no solo desnudo, sino que libre de piel en varias partes de su “humanidad”.

Se dedicó a vagar...




Pasó por desiertos amarillos, desiertos rojos, desiertos verdes, desiertos azules, desiertos blancos y negros. Desiertos áridos, semiáridos, desiertos húmedos, desiertos mojados y desiertos por debajo de 30 metros de agua salada.

Hasta que llegó sin quererlo a una fila inmensa de personajes conocidos y desconocidos, sufriendo como nunca y maldiciendo como siempre, sin darse cuenta de que solo formaban parte de una eterna formación humana, uno tras otro sin poder verse por su ensimismamiento subhumano.

Antes de ser engendro, fue humano, un hombre humano, y antes de eso, un niño, un hombre niño humano, y antes de eso, solo era materia y energía en una masa compacta de soberbia y egolatría. Parecía no saberlo, pero lo comprendía perfectamente.

Se acercaba el engendro a su segundo siglo de existencia, de vivencias y muertes, de más sueños que realidades, que tenía más de lo que debía tener, que hablaba más de lo que entendía y que actuaba más de lo que meditaba.

Parado como todos los demás, esperó más del tiempo que dispusiera, y por las condiciones que le brindaba el pasar de los días, hecho raíces y se instaló decidido
a no avanzar.

Cada dos días, cada ser avanzaba un puesto, pero se estancaban con la presencia del viejoengendroárbol que con su decisión perjudicaba a los que le seguían sin quererlo, y sin dejarles otra alternativa más que enterrarse esperando que la tierra los mantuviera a través de las raíces que soltaron desde los pies.

Una mañana, simplemente decidió dejar de sumar días, dejar de cumplir años, dejar de usar su tiempo, porque decía que al utilizarlo, se iba perdiendo, se gastaba de a poco, como una cuenta bancaria.

Siempre había dicho también, que la vida más afortunada o más duradera es la que no se gasta, que la muerte era solo un trámite insignificante, indispensable, evidente, que estaba presente en nuestras vidas pero que no dejaba de ser fortuito, y por eso no le preocupaba. Sin embargo, pensaba también que no había peor infierno que esperar la muerte. La fila hacia delante de el ya no se divisaba, había pasado tanto tiempo ajeno a él, que todos habían avanzado, incluso los que le cuidaban la espalda.
Se encontró nuevamente solo, casado con la tierra sin poder moverse.
De sus propias raíces salieron espinos que con el tiempo se multiplicaron convirtiéndose en un biznagal en tierras de escampada. Era como un antiguo engendro desgastado, abominable, que de vez en cuando gritaba al aire.

El asunto es que estuvo ahí, bajo el sol, sin tiempo que gastar y muchas cuentas que pagar. Esperó por lo menos una eternidad o dos, hasta que el inconstante raciocinio, los breves despejes mentales, la aparición de un niño con un laúd en medio de su biznagal, las escampadas de su demencia, el irremediable estado de su vida no gastada, su trámite doloroso y su participación en la eterna fila de espera, le hicieron darse cuenta de su condición de alma en purgatorio, gritó y se desvaneció entre la incertidumbre de haber vivido.

lunes, 2 de marzo de 2009

:::Se va...Se va...Se fue:::

...La sombra gritó...


...Pero su desesperada llamada no alcanzó a ser escuchada por la silueta altanera se desvanecía a la distancia sin horizonte...


...Mientras un sol se escondía y el otro salía al otro lado de la esfera polvorienta en los primeros bostezos del tercer milenio cristiano...

jueves, 26 de febrero de 2009

Las calles se doblan y deforman frente mi rostro tosco y enrrojecido en los pómulos, y mis ojos se encandilan y confunden a mi mente por esas parpadeantes luces amarillentas que sobrepoblan las avenidas.

El bordoneante palabreo multitudinareo y descordinado que escuchado a la ligera nos recuerda el río mapocho, con un poco más de atención suena como mi madre llorandome por mi adicción al vino blanco en caja, al ron midjans, a la báltica, al písco peruano y a la champaña de año nuevo.

Esta cuneta parece ser un buen lugar para hecharme a dormir.

La bilis que cubre mi ropa ya no me importa.

Gracias "Barrio Inglés"...

Coquimbo (L)

14/02/2009 ... el día del alcohol...

y el cumple de la elo :)

martes, 24 de febrero de 2009

...Miró muy de cerca su ojo izquierdo en el espejo durante el tiempo suficiento como para olvidarlo...

...

domingo, 8 de febrero de 2009

....Hasta Luego...o no



...Me aburri de escribir...

...O mas bien, de ordenar letras en palabras, y estas en oraciónes que no tienen sentido...

...Ya no me quedan ideas en la cabeza, asi que voi a abandorar esta weaita varios meses hasta que al sentarme frente al pc salga alguna palabrería que realmente valga la pena....

...Si queres puedes leer otras cosas, cosas de verdad...

...O date la masturbacion mental de redimirme leyendo desde Todo Oscuro...hasta esto...

...o bien puedes ver tele, o mesengeriar, o algunas de esas cosas que te mantienen ocupado sin usar la mente...

...chao...por mientras

sábado, 7 de febrero de 2009

:::Mira Al Cielo:::




















Flota, espera, mira, calla, respira, escucha, vuelve a respirar, medita, habla, sube el tono, blasfema, grita, pierde el control, escupe, colpea, ríe, suda, toma el cuchillo, clavalo en su diafrágma, para, deja caer el cuchillo, piensa, razona, mira al tipo tirado en el piso sangrando por la boca y el vientre , siente orgullo, luego algo de lástima, después culpa, arrepentimiento, sal corriendo sin abrir la puerta, pierdete, recorre las calles solitarias, sientete vigilado, perseguido, busca un escondite, sigue buscando, encuéntralo, escóndete, aguarda pascientemente
... mira al cielo...
...mira al...
...mira...











viernes, 6 de febrero de 2009


Al final, estuvo parado mirándola a través del vidrio que dividía la calle con la habitación sin recibir respuesta…y supo que realmente no valía la pena, así que se retiró sin que ella se diera cuenta…

jueves, 5 de febrero de 2009

:::Demasiado Real Para Ser Cierto:::












Nuestras calles.






Nuestra esperanza












Nuestras Raíces





















Nuestra Privacidad...No confunda con "seguridad"





















Nuestra alegre infancia












Nuestra inocencia




















Nuestro esfuerzo







y al final.........
Todo es sutilmente escondido bajo las luces de la ciudad.....

:.:.:PuEnTe:.:.:

El puente de maderas podridas, ya de color verde por la variada flora que lo cubría, estaba en su posición normal:

Perpendicular a la dirección del brutal, gris y contaminado río.

En él se alvergaban cebollas (que brotaban entre la madera y los pilares que lo sostenían), de enredaderas con espinas, de algas marinas, hacelga, y algunas malas yerbas y hongos venenosos.

Yo, sentado al borde, dejando caer mis piernas hacia el río, mirando la sucia marea provocada por el fondo irregular y empinado de la corriente urbana.

En ese mismo lugar, hace décadas, unos espectros de botas y M's 16, botaban cadáveres a plena luz del día, y desaparecían los cuerpos bajo la superficie de la ciudad, en las cloacas, donde dicen que habita una lombriz solitaria que los deboraba. Por eso, no se les veía más. No se aparecían por ahí, ni penaban a sus viudas esposas. Ni siquiera los vió San Pedro en las puertas del cielo, y no por comunistas, sino que porque la lombriz se quedaba con su alma roja.

Esa vez, en un día común de un año cualquiera, creí descubrir la realidad.

Llegó la noche y el viento primaveral desplazó al sol de invierno que mantenía iluminadas las calles, pero su calor lo contrarrestaban las nubes otoñales provenientes de la humedad veraniega.

Mis pies casi rozaban el agua mientras yo estaba distraído mirando la materia girs de santiago perderse entre rocas y escombros. Depronto, una mano salió del río y me tomó por el tobillo. Mi impresión fue tanta, que salté para atrás solo con el impulso que me dí con las manos.

El río empezó a subir por el puente y creó una ilsa de madera y verduras podridas conmigo en el centro.

Salian burbujas que nacian, crecian y estallaban tan rápido como un diputado se sube el sueldo.

Eran millones de burbujas por todas partes, pero después de las primeras explosiónes, su cantidad empezó a reducír, bajó la marea y dejó ver una multidud de gente azul grizácea atada entre sí, gimiendo auxilio y lloriquiando plegarias mientras se contorsionaba sumergida
en líquido amniotico.

El puente de maderas podridas, ya de color verde por la variada flora que lo cubría, estaba en su posición normal, y yo rodeado de cadáveres que no tubieron opcion de hablar con San Pedro, ni de visitar a su familia, ni de penar o perturbar a su verdugo.





"Si estamos solos, dejamos la lámpara encendida para vernos bien, y yo puedo gritar todo lo que quiera sin que nadie tenga que meterse y tú me dices a la oreja todas las porquerías que se te ocurran"...




-Cien años de soledad




-Gabriel García Márquez




-(Página 40)

miércoles, 4 de febrero de 2009

::::ERUCTO MENTAL::::

Algo me carcome el cerebro, esa cosa gelatinosa que dejé en el refrigerador. Parece que tengo un recuerdo trabado en la sien.
Sé que está ahí, pero no sé cuál es

Claro, mejor verde, no gris, muy opaco, por eso voy a tratar de recordar. Es como la excepción a la regla:
“Si toda regla tiene su excepción, tiene que haber alguna regla sin excepción.
Por lo menos eso dice la regla de la excepción a la regla”…

Mejor me lo como caliente, porque frío es muy amargo…

Creo que era un papel arrugado.


pero de cebolla...si no, no sirve...

bueno...

pongale sal a gusto...

meditelo...

lo dejo a su conciencia....



sábado, 31 de enero de 2009

:::Arbol:::

El viento me sopla los sentidos,

El viento me zumba en el interior,

Se escapa en el último suspiro,



Y me lleva, me desata

Se me entrega, me sacude y se me escapa,

Se me escapa.



Llanto de árbol.

Mirada triste.

Flores marchitas que imploran irse.

Sueños de piedra y el árbol mal herido.

Sus raíces en vela piensan en sumergirse,



Y perderse, extraviarse.

Tantos años bajo tierra,

Y no se mueven, no se mueven.

Se envenenan con un sueño

Y no despiertan, no despiertan.



Una mujer te mira sin consuelo.

Va muy callada pidiendole agua al cielo.

No tiene prisa, serena va llorando,

Y el niño en sus brasos ve a su madre caminando.



Y no entiende, y no entiende.

Pareciera que al mundo no comprende,

No comprende porqué bajo el sol pasa su madre ciega,

Y la gente pasa como el viento...







-Sueños de piedra-

...Concienciativa...





viernes, 30 de enero de 2009

::::EspejO::::

Cara de loco-pervertido-psicópata.

Psicosis colectiva, gritos al cielo con ira naciente del estómago, se escurre por el esófago y se escapa por la garganta.

Y me pregunta qué voy a hacer ahora…

Llorar, maldecir, escupir al cielo, gritar esquizofrénicamente, cantar fuerte y desafinado.

Después, cae una gran gota de petróleo sobre nuestras cabezas.
Todos empapados, todos grasientos, todos teñidos de negro y ella, en el baño…

Un cerebro late solo, suspendido en la oscuridad.

Muchas llamadas de larga distancia.

Mucha gente que se te aleja y nunca entiendes porqué no estás tranquilo.

Muchas polillas, muchos chalecos de lana, muchos chalecos de lana con agujeros hechos por polillas…

Son inmunes a la naftalina…

Y las monedas…

…Las monedas nada…

El loco te clava los ojos azules y no te suelta.

Su expresión de “nunca más dormirás” es cómicamente siniestra…

¿Pero que más puedo hacer?...

Si no he hecho absolutamente nada….

Hay

Un

Espejo

A

Mi

Espalda

miércoles, 28 de enero de 2009

:::TodoS MareadoS:::


















Mirando por la ventana hacia fuera, y confundido por los reflejos entre el vidrio y sus gafas negras de policía neoyorquino, acercó el encendedor verde a su último cigarro de las seis de la tarde, pasó el pulgar por la rueda metálica y luego mantuvo apretado plástico que da el gas. Le dio una buena fumada al cigarrillo y luego botó el humo por la nariz.

Así, inició aquella tarde común y corriente en la que no pasó nada influyente en su vida.

Después de varios años simplemente murió y ahora arregla cañerías en el cementerio.

lunes, 26 de enero de 2009

...Rectilíneo Y Uniforme...

He comprendido con el tiempo,
Talvez con el paso del día,
O talvez por la melancolía,
Quizás porque cuento las horas,

Pero no cuestiono en vano,
Ni busco cruciales respuestas,
Ni hago esfuerzos sobrehumanos,
Para realmente darme cuenta


De que a pesar de todo lo hecho,
Y de todo lo que me ha faltado,
A pesar de ser un vago,
De no ser sano y vivir muriendo,

Una calma recorre mis huesos,
La leyenda del hombre sonriente,
Es lo que me dijo el viento,
Lo que aprendí viendo fluir la marea,


Es la certeza que golpea,
Lo que sabes solo con ver,
O lo que siempre has querido creer
Y nunca te lo has permitido…


Estoy agobiado en la calma
Que nunca me dio el conocimiento.
Esto es más que fórmulas matemáticas,

Es más que plegarias o rezos;

Es saber que no hay nada
En todo el frío universo
Capaz de contrarrestar el verso
Que brota y se estampa desde mi mano,


Porque no malgasto ni abuso en vano
De la palabra precisa,
Porque no hay nada en este mundo
Que frene el verbo que inmortaliza


Un pensamiento que es incapaz de guardarse,
Que necesitas expulsar,
Que talvez es demasiado pesado,
O simplemente es verdad y no lo acepto…

Y sepas que a pesar de la censura
Y de esconder escritos soberanos,
Solo con que un ser lea lo de mi mano
Basta para concluir la misión pura.

Después de todo lo que ha pasado,
Después de haber creído ciegamente,
Después de tropezar dos veces
Con la misma piedra traidora,


Hoy por nadie malgasto mis horas,
Por nada que no sea realmente
Un motivo necesario, uno vivo,
Pero sí por mi eterno servicio
A las palabras de mi mente.




30/12/08

10:42/11:26

domingo, 25 de enero de 2009

...::De Sus Amigos Suicidas::...


Algunos mutaron en mariposas de los cielos y
ardieron

sin memoria

otros

se fueron por un tubo de revólver en busca

del centro de santiago,

y los demás

escribimos una historia ininteligible en un muro con rimmel





Eugenio Llona Mouat

Zona Torrida /1989/Roma-Santiago

sábado, 24 de enero de 2009

:::Faro:::

Caminando sin pisar, guiado por el as de luz que brillaba y giraba en las alturas, más cerca del horizonte que del firmamento, no alcancé a divisar la piedra ermitaña que me hizo caer.

Por donde caminara, hacia donde fuera, miraba bien, revisaba el piso y luego seguía avanzando. Pero ahí se ponía la maldita piedra y de hocico de nuevo.

Ya al sexto día de haber emprendido el rumbo, cruzando una galería donde vendían ropa de fiesta, una joven se me apareció. Creo que la conocía, la había visto, pero nunca había hablado tanto con ella como para saludarla. El asunto es que me vio y se acerco a saludar y yo le devolví el saludo, y cuando estaba mi mejilla acercándose a la suya, a lo mejor “el exorcista”, su cabeza dio un giro de 45º y no pude evitar el contacto labial que en algunas partes se hace llamar “beso”.

Desde ese momento ya no me la pude sacar de encima, y tampoco quería hacerlo, así que la lleve conmigo y ella no se negó.

Me tomaba la mano con una calidez extraordinaria. A veces sentía su pulso a través de su mano.

La piedra ermitaña me seguía de cerca, vigilando cada “no paso” que dábamos.

Vimos un día, en un cerro árido, unos quinientos cuerpos muertos.
Estaban todos vestidos de terno, y en las manos tenian botellas rotas.

Ella se reía a carcajadas, llegaba a llorar de la risa, pero no la culpo, tanta gente muerta junta no es para menos.
De repente ella me volvió a tomar de la mano y me llevó corriendo hasta un faro inmenso, tan grande que las nubes de monóxido y polución impedían ver la cumbre, y por ende, su luz.

Ahí, fuera de todo pronóstico, sentí la necesidad de hablarle por primera vez, y lo único que pude decirle fue esa estigmatizada frase, la que se mal usa y de la que se abusa con inmoralidad, más por los hombres que por las mujeres. Un incrédulo “te amo” se me resbaló de la boca, y vi la frase escrita en negro salir por entre mis labios lentamente mientras la decía.

Ella sonrió, sus ojos negros brillaron, ladeó un poco la cabeza (todavía sonriendo), y dijo lo que toda la gente expectante espera sentada frente al televisor: “yo igual te amo”


Aunque fuera mentira, un alivio me cayó como una puntada desde el cráneo hasta la planta de los pies, y supe que era ella la indicada.

Caminamos por la vida viendo caerse ciudades, viendo imágenes computarizadas en pantallas gigantes, viendo disturbios en las calles de Sudamérica, viendo guerras y caos a causa de un desacuerdo religioso, y todo parecía hermoso.

No pasó más de un día, y de repente nos detuvimos, nos volvimos a mirar, y me dijo: “Ya es muy tarde, me tengo que ir”, y le respondí:”Bueno, que te vaya bien”…

Dio la media vuelta y se fue.

Mientras se alejaba, oraba porque se diera vuelta solo una vez, pero nada.

Así suele ser.

Nada.

Pero de vez en cuando pienso en ella y me río, no atino a hacer nada más.

Y a veces pienso en ella y lloro, porque sé que la voy a ver por ahí, y no sabría que decirle…

Luego se encendió la luz; era mi padre que me levantaba para ir al aeropuerto.

miércoles, 21 de enero de 2009

...Siento ancias de verborrea...


...escupir palabras al azar...


...frases que se que voy a lamentar....


...pero qué más puedo hacer...


...si donde mire veo la misma cara....


...Cualquier cosa que haga....


....estoy pendiente....


....se que está, pero ni idea de como ni donde...


...El calor me llega cada vez con más intensidad...


...la soledad está más presente...


...me cuesta más despertar....


....y las monedas me hablan...


...Puedo vivir...


...pero me cuesta...


....lo sabe bien...


....¿qué más puedo hacer?...


...si no he hecho nada....

domingo, 4 de enero de 2009

:::PresenciA:::

El irritante sonido que penetra mis oídos,
La insoportable presencia de los seres queridos,
La terrible sensación de depender de personas que la mayor parte del tiempo no deseas ver.
Odio sentir la presencia.
Son como espíritus que no dejan de rondar la habitación.
Que creen que no me doy cuenta que están ahí.
Personas que creen saber lo que yo pretendo hacer, o mis profundas intenciones tras las palabras.
Palabras, frases, oraciones, o simplemente miradas, gestos, ademanes. A veces ni siquiera el movimiento. Solo vasta con la presencia.
Maldita presencia.

De repente comencé a sentir más fuertes los latidos de mi corazón. Más profundos.
Siento una profunda angustia.
Me estoy transformando en lo que siempre odié. Contra lo que yo luchaba.
Lo que veo es simplemente superficial.
No me conmueve nada. De repente me conmueve todo.
Siento un gran malestar en mi columna.
Una presión que comienza en el cóccix y finaliza en mi nuca.

Siento que pierdo el tiempo.
Que debería estar en otra parte.
Es una obsesión de algo que todavía no identifico.
Es la presencia.
Esa infernal presencia.

Me encuentro en un cuarto lleno de teléfonos inservibles,
Que alguna vez fueron cómplices de la rabia, el rencor.
Estoy en una cocina llena de comida, pero nada me satisface.

Tengo una guitarra sin cuerdas.
Tengo una flauta sin boquilla.
Tengo un pensamiento descalibrado.
Tengo una billetera sin billetes.
Que conveniente.

Hay una estufa bajo mi cama.
Hay cuatro cortinas en mi ventana.
Hay palomas en mi techo.
Hay reglas en mis murallas.
Hay dos lámparas guardadas en el ropero.
Hay miles de hojas blancas.


…y las monedas…

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Ahora, a 24 minutos del fin, vi caer un libro en blanco desde el piso de arriba;

Vi pasar un pájaro desplumado volando sobre el canal;

Oí cantar al ebrio una canción desesperante, deprimente y conmovedora a su amada.

Sentí caerse el tiempo de mi reloj, y ví como se filtraba por entre las alcantarillas de la cuneta.

Deshice la cama, sacudí las almohadas, retiré los lasgos pelos que quedaban de aquellas tardes, cambié las sabanas, volví a hacerla, la estiré y finalmente dejé que una moneda rodara desde la cabecera hasta los pies.

Saqué la foto que alguna vez fue mia del velador y la puse en la última página del libro de Bukowski.

Y finalmente boté el humo de ese último cigarrillo de hierba que me remontó a todos los recuerdos.

sábado, 27 de diciembre de 2008

4:11 a.m

Estábamos todos.
Éramos.


Parecía ser una especie de camarín abandonado, sucio, oscuro, y con mal olor.

Había una “sala” central con casilleros en los costados y un par de bancas largas en el medio, desde la muralla del fondo hasta los espejos del otro lado del pasillo…

Doblando por la sala central hacia la derecha, estaban los baños.

Habían seis inodoros sin tapa y sucios en el costado izquierdo encasillados en cubículos, al fondo habían urinarios y al lado derecho estaban los lavamanos.

Completamente al otro lado del camarín, estaban las duchas.
Era una gran sala de baldosa blanca y con sarro. Era más o menos de 7 metros de ancho y 7 de largo, y bastante alta. Unos 3 metros de alto.

De las murallas, por entre las baldosas salían las duchas. Más que duchas eran tubos doblados.

Más abajo estaban las perillas. Una de agua fría y otra supuestamente de agua caliente.



Por más que busqué, en ninguna parte vi ventanas ni puerta.

El asunto es que estábamos todos.



Por donde mirara veía escenas asquerosamente bizarras.

Habían entre 40 a 50 personas…todas conocidas, pero nadie notaba que yo estuviera ahí.

No recuerdo como mierda entré, pero apenas lo hice vi un par de tipos cerca de los casilleros. Estaban bebiendo vodka de una botella de vidrio azul. Bebían a destajo.
Cada tres tragos, el del pelo extraño se agarraba la entrepierna por debajo del pantalón tratando de acomodarlo, mientras que el otro, el que alguna vez tuvo el pelo extraño, se lo miraba con los ojos como platos.

Seguí caminando por el pasillo de los casilleros, y un poco más allá, en la banca izquierda, una joven con aspecto de vieja fumaba el cigarro número 14 de la noche. Lo apagó en su pierna y la colilla cayó al suelo, donde estaban las otras colillas mojadas.




Al fondo del pasillo, había unos energúmenos que alzaban sobre sus cabezas unos paños azules y los agitaban mientras daban gritos como simios.


Me devolví a mi punto de partida y decidí ir a la derecha.

Apenas doblé por la sala central, vi un tipo obeso con afro y lentes que vomitaba en las piernas de otra tipa mientras le decía que nunca debió haberlo hecho y que se quería ir a su casa.

Esa penosa escena terminó por convencerme de que no era un lugar normal, o de que estaba demasiado drogado.

Traté de entrar a un inodoro, pero cuando abrí la puerta, vi a una joven mujer que le limpiaba el culo a otro webetas, y mientras ella lo limpiaba, el tipo se masturbaba sin pudor mirando al techo como alabando al señor.

Cerré rápidamente la puerta y entré al baño de al lado.

En este, un tipo le golpeaba la cabeza a su novia contra la muralla, y luego le sumergía la cabeza en el inodoro. La joven se ahogaba con su propia sangre que le brotaba por la boca, nariz y pómulos.

Me fui a las duchas, a ver que había ahí, y cuando llegué, vi una pareja joven en pelotas.
El tipo estaba entre las piernas de ella moviéndose como bestia.
Le sostenía los muslos como a un metro del suelo, y le mantenía las extremidades inferiores suspendidas. Ella tenía el pecho apoyado en el suelo, y con las manos trataba de empujar la muralla que tenía en frente.
El pelo le cubría la cara, por eso no podía ver bien quien era. Además estaban de espaldas a mí y no parecía que fueran a cambiar de posición.

De repente, ella se sacó el pelo de la cara, volteó la cabeza y clavó su par de ojos azules en los míos, y con cara de felicidad, o más bien de complicidad, volvió a su posición inicial y empezó a jadear y fingir orgasmos.

Inmediatamente al lado, una mujer estaba cagando en cuclillas.
Me pidió que me acercara, y me empezó a hablar en el idioma universal del coma etílico.
No entendí ni media palabra, así que me fui.

Después, otra tipa se acercó y me apretó la entrepierna, pero cuando me soltó me aparté.
Ya había decidido no volver a verla.









No se como llegué.
No se como irme.
No se si está bien y no se si esta mal.
No se si estoy sobrio, ebrio, duro, a 100 metros de altura, no se si voy a necesitar otro en dos minutos más.
No se si mañana estas personas recordarán lo de hoy.

La música que ha estado sonando toda la noche, es el manifiesto De Un Brujo sumido en marihuana.

Y ni siquiera se que hago aquí, sentado en este inodoro solamente con un gorro puesto sobre la cabeza, escribiendo todo esto sobre un pedazo de papel higiénico.




24 de diciembre

Navidad sin viejo pascuero

Isla negra

4:11 A.m.

::..:::..:::..::


El vago, inmerso en su esfera de escombros, cuerda, plumavit y cartón mojado, no hace más que pedir limosna con soberbia y altanería durante largas horas.

Los transeúntes lo miran con desprecio, algunos con miedo, y en algunos casos se acerca alguna persona que le tiende la mano, pero el vago es orgulloso y los echa de su esfera.

El vago solo posee su cartón mojado, un canario y un terno viejo que usa desde que lo despidieron de su trabajo hace ya más de lo que se puede creer, y mientras no exige alguna cooperación, limpia su terno o su caja o escucha cantar a canario, que de vez en cuando le sube el ánimo.

También salen a pasear por la avenida y avanzan indiferentes a la presencia estática de los ojos perturbadores que no los dejan de asechar.

El vago ya no recuerda nada de lo que ocurrió antes de que el canario llegara a pararse sobre el gorro que lleva sobre las canas, y eso lo alivia y limpia de odios y rencores ocultos, pero a veces siente que su canario se distrae del canto y de vez en cuando vuela bajo, tan bajo que cualquier pequeño hombre podría arrebatárselo. Por eso apura el paso y avanza por la avenida intranquilo y preocupado.

Pero el vago ha aprendido a interpretar el vuelo de su ave y sabe que el canario tiene una profunda herida y su malestar es grave.

Durante largas horas, el vago observa al canario con orgullo de que sea él el privilegiado que oye su canto, pero sabe que el canario es indefenso y que cualquier momento algún anima del presente puede llevárselo sin más que llamarlo.

Mientras tanto, una cuerda cuelga desde una cúpula alta de plumavit y de la cuerda brota un clavel rojo que se mueve de un lado a otro muy lentamente dejando que el tibio viento lo balancee.
El clavel solo se nutre de escasas gotas que descienden desde la cúpula por la cuerda hasta el tallo, y ha sido así desde siempre, por eso su aspecto es un poco extraño.

Por la distancia que hay entre el clavel y el suelo, teme por su seguridad y solo desea que el golpe contra es asfalto no sea tan duro, ya que cada vez se suelta un poco más del la cuerda putrefacta que no se sostiene con la misma fuerza que antes.

Bajo la cúpula, una jaula rota está tirada de costado y todavía se siente el eco del momento en que se cayó y rompió.

El viento que corre es cada vez más fuerte y más helado.
Además la plumavit está bastante desgastada y la cuerda se está rompiendo.
Por eso, el clavel decide finalmente caer desde la altura sin importar el costo.

Tanto la plumavit como la cuerda ya no soportan más y se desvanecen desde el cielo hasta la árida superficie del cemento humano.




Durante un lapso ínfimo de tiempo, entre segundo y segundo, al otro lado de la esfera, un canario abandona a su vago, tentado por el tibio viento que sopla en ese sector del universo sin darse cuenta de que el dolor será terrible.

El canario, empujado por el viento, ve a la distancia un clavel cayendo lentamente, y sobre este, la cuerda y la plumavit que se desploman dejando rastros de su antigua posición.

El canario se da cuenta de que el viento es cada vez más helado, fuerte e inaguantable y que lo está llevando a su jaula rota. Por eso se frena repentinamente.

Mientras cae, el clavel va acelerando y junto a él, la cuerda y la plumavit.

El canario mira con tristeza el clavel estrellándose contra el cemento y segundos después, ve cómo lo que alguna vez fue una cúpula cae y aplasta al clavel.

Todo se transforma en escombros y una neblina blanca y polvorienta cubre todo el lugar.

Solo queda el tallo del clavel fuera de los escombros.

Tiempo después, un niño empieza a jugar entre los escombros y encuentra el clavel marchito, lo toma y se lo lleva…

Luego, el niño transeúnte le regala el clavel marchito a un vago que refunfuñaba entre lágrimas al pié de una cúpula sobre la que un canario volvía a cantar.

viernes, 12 de diciembre de 2008

::::CaMiSa De FuErZa::::

En una habitacion vacía que alguna vez fué blanca, un viejo mendigo, sin ropa y sucio, está tirado haciendo círculos con tiza en el suelo y de vez en cuando se levanta y hecha agua a un clavel que vigila y cuida de hace tiempo. Tararea una canción ilógica, sin métrica ni nada, en un tono muy alto y desafinado, y babea un poco.

Hay sólo una ventana circular a lo alto de una de las murallas, y se puede ver la punta de un árbol muerto que se balancea con el viento.

Una soga cuelga desde el centro del techo hasta más o menos la tercera parte superior de la habitación, justo encima del clavel maldito que se marchita de a poco a pesar de los esfuerzos del viejo.

El viejo siente la triste esperanza de que el clavel responderá a su esfuerzo y comenzará a crecer, pero el clavel cada vez se va poniendo más oscuro y seco.

El viejo se levanta babeando y empieza a gritar agarrandose los pocos pelos que le quedan.

Está golpeando las paredes con los nudillos.

Derrepente, empieza a temblar y a caer polvo del techo.

Se abre una puerta en el suelo y entra un hombre pálido, sin expresion en su rostro y de traje blanco completo.

De un bolso que anda llevando, saca un cuadro. Un cuadro simple. Es el retrato de una sombra.

Lo coloca al frente del viejo y se retira hacia abajo.

Luego, entran dos niños pequeños, de no más de 5 años y le ponen al viejo una camisa de fuerza.

El viejo no puede hacer movimiento alguno, pero ve con claridad el retrato de la sombra en la pared. Esta sombra antigua está quieta, pero el clavel tiene una obsecion con ella, y deja que la consuma.

El viejo observa impotente el paisaje triste que se le presenta y grita despavorido una serie de palabras extrañas, pide auxilio, pero nadie aparece.

La sombra consumió al clavel inocente que no entendio jamás que la sombra solo era un cuadro de óleo.

El viejo deja de gritar y empieza nuevamente a tararear su canción.

Entran unas personas que recogen el cuadro, el clavel marchito, le quitan la camisa y lo dejan nuevamente en el suelo dibujando y babeando con asco sobre los simientos del clavel ya muerto.

domingo, 23 de noviembre de 2008

CORBATA

Varios cuadros de mil colores opacos y de mal contraste estampados en un trozo de tela absurdamente doblado de modo que no se suelte del cuello. El difícil hexágono que ha revolucionado el buen vestir, y es ya el legado más importante de los diseñadores de su época de génesis.

Y siempre es lo mismo, está ahí, estorbando. Solo molesta. O muy allá o muy acá; o mal centrado o muy al centro. Mal hecho el nudo, muy apretado, muy arriba o muy abajo.

Nunca nadie se ha preguntado para qué sirve, ni creo que nadie lo haya explicado.

Ese extraño accesorio indispensable en todo cuello de funcionario público, ejecutivo, cajero, político e incluso estudiante, es un escapulario de la esfera cívica que impone moral, buenas costumbres y disciplina.

Un objeto que pasó ya de ser una prenda.
No tiene razón de ser, pero todos lo usan preocupados sin comprender bien el porqué.

Se deja caer desde lo alto de la camisa y ahí queda, oscilando entre lado y lado del disfraz que ha adaptado al humano de un simple ser al determinante factor del “progreso” y del desarrollo de la sociedad.

Quien lo lleva con desazón, o mal puesto, o sin armonía con el respetado terno, o quien no escogió el mejor contraste para la camisa, pasa a ser un ordinario intento de hombre moderno, renegado de todo derecho cuando de moda y tendencias se habla.

¿Quién me explica cual es su función?

¿Alguien sabrá cual es su procedencia?

No lo creo

Pero hasta saberlo, habremos de seguir usándolo en todo acto o ceremonia importante, donde el protocolo sea prioridad ante la calma de una prenda ordinaria.




y las monedas…

Llamada Perdida....

Tranquilidad de cementerio clausurado.

Olor a espera impaciente.

La huella de una melodía que no dejó de sonar por varias horas.

Calma reconfortante después del chillido insoportable de una tetera oxidada.

Y de repente…

…Suena el teléfono.

Nadie se levanta a contestar y todos esperan que el otro tome el ruidoso artefacto, pero no pasa nada.

Ahí está el teléfono sonando por largo rato y nadie hace movimiento alguno.

Finalmente, uno se resigna y toma el moderno aparataje, y lo coloca junto a su cara de modo que un auricular queda en su oreja y el otro al lado de la boca.

“¿Aló?”

-“Tuut, tuut, tuut, tuut”-

“¡Mierda!”

Y como una manopla contra un rostro juvenil, estrella el teléfono contra la mesa.

Y ahí queda.

Nuevamente el silencio y tranquilidad de siempre.

Se deja caer en el sofá, y se hunde en el como cuchillo caliente en la mantequilla.

Sus ojos contra un punto fijo.

y las monedas…



..::OLEO::..

Al borde de un infinito precipicio, una aguja enhebrada con hilo negro se balancea vulnerable al viento tibio de una tarde crepuscularia; cerca del corte terrenal que divide la tierra en dos, un higo muerto y seco vigila como el horizonte plano e infértil demarca los límites del paisaje de óleo; bajo el higo, donde debería proyectar su sombra, una calavera descansa de cuarenta años de cosechar brevas mientras fuma un habano seco y descascarado que ya ni siquiera emite gases; dentro de la calavera, una familia de ratas intenta sobrevivir al calor sofocante que azota la región; el horizonte se cae a pedazos mientras una gigantesca nube de astillas espera agazapada el momento preciso para arremeterse en el paisaje y ensuciar las pinceladas.

Al otro lado de la tela, un arbusto solitario espera la caída de su última hoja verde mientras las otras hojas secas se esparcen por el cielo, se elevan con el viento, y salen del recuadro por el precipicio.

Algunos kilómetros sobre el horizonte, el sol impone su colosal magnitud entre amarillos, naranjos y rojos pincelazos circunferenciales y con ellos alumbra su paisaje cuidando no dejar sombras.

En el medio del terreno árido, una cama rota, desecha, quemada y medio ladeada espera que algún furtivo viajero llegue a postrarse en ella, sin comprender porqué nadie ha llegado a ella en veinte años.

En la esquina del precipicio éste, un cartel de calle se encuentra clavado apuntando hacia abajo con un pequeño nombre escrito en manuscrita blanca ilegible…

y las monedas…